“El que mata tiene que morir” decía un mensaje de celular cuando mataron al policía en diciembre. No reenvié el mensaje de texto en ese momento (ni por el policía matado a sangre fría) ni lo enviaría ahora tampoco (por un joven padre de seis hijos matado por la espalda), no lo voy a enviar por más bronca que me dé tanto un crimen como otro. No voy a decir el nombre de la señora que me mandó el mensaje. Esta vez ella ya no envió mensaje con ese tenor, puede ser porque ahora el matador es rubio y ojos azules. Debemos hacerle saber a esa señora que no hay que desear la muerte a nadie. Es una enseñanza muy fácil y lógica, espero que la entiendan los 500 oranenses que reenviaron el mensaje.
Nadie es irrecuperable. Si pensáramos un poco en Carlos Gardel (el alma del canto argentino), en James Cagney, en el Mono Gatica y en una lista interminable de PERSONAS, pandilleras en su niñez y juventud y luego fueron almas de infinitamente apreciadas, entenderemos que son, primordialmente, PERSONAS. Mario Ottoboni, un juez de Brasil, ¡le abrió las puertas a una cárcel y la hizo administrar por los mismos presos!, algo milagroso ocurrió: es la cárcel que tiene la menor tasa de reincidencia en el mundo, solo un 16%; frente a ella, las cárceles con toda la tecnología y ciencia de EEUU y Europa no pueden bajar del 65%. Es un ejemplo actual y la cárcel es la Sao Joao dos Pasos no cerró más sus puertas, se trabaja con un fanatismo humano que comparto: “nadie es irrecuperable”. El otro día lo comprobé nuevamente, me llegó por mail la historia de Mario Capecchi, el premio Nobel de Biología 2007 contada por él mismo: “ASALTE EN PANDILLA EN LA CALABRIA HASTA LOS NUEVE AÑOS”, fue rescatado por personas buenas, estudió y llegó a ganar el premio Nobel. Sus investigaciones de genética animal ayudan a curar el cáncer en humanos. Ese tiro que le dieron al Pollín en la siesta del viernes, bien podrían habérselo dado a Carlos Gardel, a James Cagney, a Gatica, a Alvin Burke o a Mario Capecchi, etc. Cualquier desprevenido pensaría que defiendo a las pandillas; no es así, sin indefendibles por sí y tienen por causa la pobreza. Yo defiendo la vida y las oportunidades buenas que otorga el vivir.
Las dos víctimas. No hay que dudarlo, acá existen dos víctimas: la víctima de la muerte y la de una equivocación. Ambos tienen sus causas, tanto la víctima de la muerte y la víctima que tomó “la justicia” en sus manos. ¿Quiénes son los culpables?. Los puesteros pagan por seguridad que no tienen; fue víctima de un hartazgo; está bien, el culpable es el concesionario del Mercado de Abasto, Diego Castillo, nadie sabe por qué sigue estando ahí si todo Orán votó el “cambio”. El matador también fue víctima de una convicción errónea, la de creer que esa persona merecía morir, y decidir sobre esa vida. Una vida es una vida, vale como la de CUALQUIERA DE NOSOTROS y no vale un tiro en la espalda a alguien que estaba ya escapando de una amenaza armada.
Esto se pone peor. El mercado, sin tener la seguridad que pagan los puesteros, es un Orán chiquito, un reflejo concentrado de lo que sucede en Orán. Si hay más choreo en el mercado, también tenemos que cuidarnos los que no vamos al mercado. Cada día más amigos míos van cayendo por la inseguirdad, hasta mi madre hace dos semanas le robaron la cartera. Hay que entender que a los ladrones no los tiran de un avión, son gente de acá. Eso es lo que nos hace creer alguien a quien le conviene que creamos eso. Tampoco aumenta la inseguridad porque cada día hay más “inmoralidad” en las calles de Orán. Cuanto más desempleo más choreo hay. Pero esto se pone cada vez peor, y hasta a los militantes de derechos humanos ya no vamos a poder ir a trabajar a los barrios que nos recibían. El desempleo que sigue generando sostenidamente el Ingenio, con el cierre de la frutícola y de la Colonia Zeta (19.000 has de naranjas) es el aumento de la inseguridad en Orán. Nadie hizo nada. Orán produce alimento para dos millones de habitantes y hay hambre y desnutrición, la riqueza es de todos y es obligación del gobierno distribuirla para que haya más trabajo y mejor alimentación. Estos barrios comenzaron cuando el Ingenio cerró todas sus colonias en 1999 –y 7 escuelas-, cuando el Ingenio despidió a 6200 obreros del Ingenio por procedimiento de crisis, cantidad de familias fueron a estos barrios ya sin trabajo (antes no eran ladrones, trabajaban), alguien decidió que se echaran a más de 6200 familias, esa orden fue firmada por el actual abogado del ingenio y actual intendente de Orán. Una decisión del directorio del Ingenio puede matar a Orán, porque el Ingenio es el dueño del 90% de la riqueza de Orán; como dijo Jakúlica “La finca del Ingenio tiene tres pueblos que molestan adentro: Orán, Yrigoyen y Pichanal”. Para cuidar que no le distribuyan su riqueza, el Ingenio nos elige diputados y hasta pone como intendente de Orán a su abogado. No dude, lo van a asaltar seguro, a menos trabajo más delincuencia. Se pone peor en serio, habrá más robos y más muertes, nosotros nos mataremos y los que ganaban mucho ganarán más todavía. Pollín tiene –tenía- 6 hijos que conocí ayer, la más grande de 4 años (hay dos pares de mellizos). Pollín vivía con su señora y sus hijos. Pollín había buscado el trabajo que tienen sus hermanos –en el Ingenio- y encontró despidos. ¿Cuántos conocemos que tienen 6 hijos o más y ya no trabajan en la naranja. Tenga miedo de esa persona. Un padre o una madre con muchos hijos, cuando entra en desesperación es capaz de cualquier cosa por alimentarlos. Yo mismo sería capaz de cualquier cosa. Tenga miedo, pero sea consciente que alguien cerró la frutícola y desmontó 19 mil has de naranja, solo para ganar más con la soja. Ellos, detrás de sus escritorios, son los responsables, a nosotros solo nos queda la muerte.
Prensa enferma. Me hubiera gustado hablar de la prensa enferma que se ríe de los que ya no están, o la prensa que cambia los títulos de “caso del crimen de Fabián Pereyra” por “Caso de los ladrones de naranjas”, confundiendo a la gente y despreciando la vida, o de decir “el justiciero” que mata por la espalda y el “ladrón” al que sus seis hijos esperaban este domingo. Estos medios irresponsables festejan con la palabra “justiciero” cuando se pierde una vida y otra se arruina para siempre.
Nadie es irrecuperable. Si pensáramos un poco en Carlos Gardel (el alma del canto argentino), en James Cagney, en el Mono Gatica y en una lista interminable de PERSONAS, pandilleras en su niñez y juventud y luego fueron almas de infinitamente apreciadas, entenderemos que son, primordialmente, PERSONAS. Mario Ottoboni, un juez de Brasil, ¡le abrió las puertas a una cárcel y la hizo administrar por los mismos presos!, algo milagroso ocurrió: es la cárcel que tiene la menor tasa de reincidencia en el mundo, solo un 16%; frente a ella, las cárceles con toda la tecnología y ciencia de EEUU y Europa no pueden bajar del 65%. Es un ejemplo actual y la cárcel es la Sao Joao dos Pasos no cerró más sus puertas, se trabaja con un fanatismo humano que comparto: “nadie es irrecuperable”. El otro día lo comprobé nuevamente, me llegó por mail la historia de Mario Capecchi, el premio Nobel de Biología 2007 contada por él mismo: “ASALTE EN PANDILLA EN LA CALABRIA HASTA LOS NUEVE AÑOS”, fue rescatado por personas buenas, estudió y llegó a ganar el premio Nobel. Sus investigaciones de genética animal ayudan a curar el cáncer en humanos. Ese tiro que le dieron al Pollín en la siesta del viernes, bien podrían habérselo dado a Carlos Gardel, a James Cagney, a Gatica, a Alvin Burke o a Mario Capecchi, etc. Cualquier desprevenido pensaría que defiendo a las pandillas; no es así, sin indefendibles por sí y tienen por causa la pobreza. Yo defiendo la vida y las oportunidades buenas que otorga el vivir.
Las dos víctimas. No hay que dudarlo, acá existen dos víctimas: la víctima de la muerte y la de una equivocación. Ambos tienen sus causas, tanto la víctima de la muerte y la víctima que tomó “la justicia” en sus manos. ¿Quiénes son los culpables?. Los puesteros pagan por seguridad que no tienen; fue víctima de un hartazgo; está bien, el culpable es el concesionario del Mercado de Abasto, Diego Castillo, nadie sabe por qué sigue estando ahí si todo Orán votó el “cambio”. El matador también fue víctima de una convicción errónea, la de creer que esa persona merecía morir, y decidir sobre esa vida. Una vida es una vida, vale como la de CUALQUIERA DE NOSOTROS y no vale un tiro en la espalda a alguien que estaba ya escapando de una amenaza armada.
Esto se pone peor. El mercado, sin tener la seguridad que pagan los puesteros, es un Orán chiquito, un reflejo concentrado de lo que sucede en Orán. Si hay más choreo en el mercado, también tenemos que cuidarnos los que no vamos al mercado. Cada día más amigos míos van cayendo por la inseguirdad, hasta mi madre hace dos semanas le robaron la cartera. Hay que entender que a los ladrones no los tiran de un avión, son gente de acá. Eso es lo que nos hace creer alguien a quien le conviene que creamos eso. Tampoco aumenta la inseguridad porque cada día hay más “inmoralidad” en las calles de Orán. Cuanto más desempleo más choreo hay. Pero esto se pone cada vez peor, y hasta a los militantes de derechos humanos ya no vamos a poder ir a trabajar a los barrios que nos recibían. El desempleo que sigue generando sostenidamente el Ingenio, con el cierre de la frutícola y de la Colonia Zeta (19.000 has de naranjas) es el aumento de la inseguridad en Orán. Nadie hizo nada. Orán produce alimento para dos millones de habitantes y hay hambre y desnutrición, la riqueza es de todos y es obligación del gobierno distribuirla para que haya más trabajo y mejor alimentación. Estos barrios comenzaron cuando el Ingenio cerró todas sus colonias en 1999 –y 7 escuelas-, cuando el Ingenio despidió a 6200 obreros del Ingenio por procedimiento de crisis, cantidad de familias fueron a estos barrios ya sin trabajo (antes no eran ladrones, trabajaban), alguien decidió que se echaran a más de 6200 familias, esa orden fue firmada por el actual abogado del ingenio y actual intendente de Orán. Una decisión del directorio del Ingenio puede matar a Orán, porque el Ingenio es el dueño del 90% de la riqueza de Orán; como dijo Jakúlica “La finca del Ingenio tiene tres pueblos que molestan adentro: Orán, Yrigoyen y Pichanal”. Para cuidar que no le distribuyan su riqueza, el Ingenio nos elige diputados y hasta pone como intendente de Orán a su abogado. No dude, lo van a asaltar seguro, a menos trabajo más delincuencia. Se pone peor en serio, habrá más robos y más muertes, nosotros nos mataremos y los que ganaban mucho ganarán más todavía. Pollín tiene –tenía- 6 hijos que conocí ayer, la más grande de 4 años (hay dos pares de mellizos). Pollín vivía con su señora y sus hijos. Pollín había buscado el trabajo que tienen sus hermanos –en el Ingenio- y encontró despidos. ¿Cuántos conocemos que tienen 6 hijos o más y ya no trabajan en la naranja. Tenga miedo de esa persona. Un padre o una madre con muchos hijos, cuando entra en desesperación es capaz de cualquier cosa por alimentarlos. Yo mismo sería capaz de cualquier cosa. Tenga miedo, pero sea consciente que alguien cerró la frutícola y desmontó 19 mil has de naranja, solo para ganar más con la soja. Ellos, detrás de sus escritorios, son los responsables, a nosotros solo nos queda la muerte.
Prensa enferma. Me hubiera gustado hablar de la prensa enferma que se ríe de los que ya no están, o la prensa que cambia los títulos de “caso del crimen de Fabián Pereyra” por “Caso de los ladrones de naranjas”, confundiendo a la gente y despreciando la vida, o de decir “el justiciero” que mata por la espalda y el “ladrón” al que sus seis hijos esperaban este domingo. Estos medios irresponsables festejan con la palabra “justiciero” cuando se pierde una vida y otra se arruina para siempre.